La espera es una virtud, pero el desespero es una catástrofe

 

Los sonidos chirriantes de... la guerra, se hacen progresivamente cada vez más llamativos, incitantes, justicieros. 

La humanidad –en idea global- parece estar... cansada de un recorrido de fracasos. 

Y pudiera ser que, en base a ese acúmulo de distorsiones, corrupciones, maltratos, competencias, exigencias, racismos, pre-juicios..., como consecuencia de todo ello, se estuviera gestando una destrucción de todo ese deterioro. 

Parecería una contradicción. Sí, porque ese sonido chirriante de guerra destruiría más. Sí. Cierto... Destruiría más y más. 

Pero ese es un mecanismo que la humanidad ha empleado –y no necesariamente tiene que ser así ahora-... que ha empleado en los momentos de deterioro: acabar con el deterioro. Y acabar con ello significa destruirlo. 

En ese caso, hasta podría decirse que no es tan mala la guerra. 

Después parecen surgir –como así ocurre- reconstrucciones, entusiasmos, novedades... 

Casi se podría decir que es cíclico. 

Aunque bajo la óptica del Sentido Orante, en la evolución de la conciencia, no hemos culminado nuestra proyección. En consecuencia, las repeticiones son aparentes. No son iguales. Pero sí que los mecanismos generales son parecidos. 

Esto conlleva un equivalente personal. Sí. Porque esas chirriantes y sonoras perspectivas guerreras se han hecho en base a... aglomerados personales. 

En consecuencia, la Llamada Orante nos advierte... sobre qué posición se corresponde –en el estar, en el convivir, en el hacer, en el buscar-, para no caer en esa tentadora destrucción... para surgir como el ave fénix en una innovación. 

Ya, es fácil darse cuenta de la progresiva, fácil... destrucción y deterioro. Y según avanza el modo de estar, el estilo de vida, se hace más fácil. Y se hace más difícil lo virtuoso, lo cuidadoso, lo claro, lo exquisito.

Claro, la oferta social, cultural, ambiental, es la fricción, la controversia, la competencia, la ganancia, la seguridad... 

Poderosa. Muy poderosa. 

Y no se trata de combatirla. Sería un grave error. 

Se trata de posicionarse de otra manera; de otra manera que se corresponda con... nuestra naturaleza, esa que no acabamos aún de conocer cuál es. Y ni nos conocemos, ni conocemos. 

Pero todo parecería indicar, desde esta otra visual, que sí, somos seres sociales... que actuamos en comunión, que producimos acciones para salvaguardar nuestra permanencia. 

Que ante necesidades globales somos solidarios, somos partidarios de... ayudar. 

También somos seres sensibles, que nos emocionamos, nos atraemos... 

También podría decirse que somos cuidadosos con lo débil, lo pequeño, lo necesitado... 

También podría decirse que somos dados a imaginar, fantasear...; a sentirnos, en alguna medida, en eso que llamamos “Universo”.

Y así podríamos añadir algunas pequeñas cosas más, que no actúan de forma constante y continua, sino de forma intermitente. 

Y con ese bagaje –e insisto, algunos más detalles-, probablemente se puedan desarrollar, establecer –y de hecho se intenta- otras formas de estar, de promover, de hacernos notar, en nosotros mismos y en el entorno, que no es preciso, obligado, sistémico y cíclico el caer en la ignominia del chirriar de la guerra, para purificar el deterioro... y volver a empezar una nueva era. 

Y cierto es que siempre han aparecido pequeños núcleos de consciencia, de estar, de hacer, que, sin desafiar a las contiendas, desarrollaban lo mejor de las consciencias, en su amparo, en su cuido, en su calma, en su entrega. 

Pequeñas posiciones de consciencia que preservaban y preservan algunas condiciones de la naturaleza del ser, que no entran en los ritmos de la pureza guerrera, de la purificación del chirriar de los cañones o la violencia establecida. 

Seguramente, por místicas experiencias, la historia de la humanidad nos muestra que el Misterio Creador, simultáneamente, en la infinitud de todo lo creado, se muestra en las infinitas vías de posibilidades y en los elementos que las van a desarrollar –como cada uno de los seres-. Nos puede resultar fantástico o ilusorio o imaginario, pero hasta ahora es la mejor versión que se ha traslucido, de la mística del Misterio Creador.

Y es por ello que nos corresponde, en la vía de la sanación, posicionarnos. Posicionarnos en dimensiones muy diferentes a las que se imponen diariamente, teniendo especial, muy especial cuidado de no crear fricción, de no producir enfrentamiento, de no defenderse sino reafirmarse. 

El avance progresivo, en cada ocasión en la que el ser tenga la posibilidad de aclarar, mostrar, descubrir, aprender, escuchar, proponer, sugerir, debe ser prontamente participativo. 

La espera es una virtud, pero el desespero es una catástrofe. 

En consecuencia, el saber esperar... descubre con facilidad los momentos y las oportunidades para saber que ha llegado la ocasión, saber que se encuentra ante una opción. 

Y si, aún sabiéndolo, no se ejercita, entrará en el desespero.

***

Drucken

TIAN

TIAN

Zentralsitz der Neijing-Schule
RADIO UND FERNSEHEN

RADIO UND FERNSEHEN

Unser kommunikationsbanal
WEIBLICHE INSPIRATION

WEIBLICHE INSPIRATION

Verein weibliche inspiration
ZWEIGSTELLEN

ZWEIGSTELLEN

Neijing-schulen in der welt